Ibros es un municipio de la comarca de La Loma, en la provincia de Jaén, asentado sobre un mar de olivos que desciende hacia el río Guadalimar, muy cerca de las ciudades Patrimonio de la Humanidad de Úbeda y Baeza. Su historia se remonta a época ibérica y romana, y tras la conquista cristiana el pueblo se dividió en Ibros del Rey e Ibros del Señorío, dos jurisdicciones que todavía se reconocen en su trazado urbano.
El gran tesoro de Ibros y principal motivo para visitarlo es su muralla ciclópea, uno de los monumentos más antiguos y singulares de la provincia. Se trata de los restos de una gran construcción de enormes sillares ensamblados sin mortero, con bloques de hasta 3,60 metros de longitud, levantada con técnicas ibéricas. Declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931 y restaurada en 1987, constituye, junto a la ermita de Santa Ana de Torredonjimeno, la muestra de fortificación más antigua de Jaén. Entre lo que ver en Ibros figura también la iglesia de San Pedro y San Pablo, de estilo manierista.
El entorno, dominado por el olivar y próximo al embalse de Giribaile, invita a paseos y rutas al aire libre. La economía y la gastronomía giran en torno al aceite de oliva virgen extra, y el municipio conserva oficios artesanos de la madera, el cuero y el metal. Sus fiestas más señaladas son San Antón, en enero, la Virgen de los Remedios a comienzos de mayo y San Pascual Bailón. Visitar Ibros, Jaén, es una parada imprescindible para los amantes de la arqueología y del legado íbero en La Loma.
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